viernes, 22 de febrero de 2013

Así


Son días difíciles. Voy por la calle y me parece verlo, paso por algún lugar que compartimos, suena una canción que nos gustaba y siento que está presente en todas las cosas. Un poco, como dijo Renata, es así. Lo extraño, trato de evadir los “por qué”. A veces me sale, y a veces no. En mis sueños el está callado y le doy besos en una cicatriz.

Le gustaban los aviones, había querido ser piloto. Sabía mucho de la Segunda Guerra Mundial, de “nose art”, de los mayas. Sabía mucho de casi todo, en realidad. Le gustaban los Redondos, Talking Heads, PJ Harvey, Yeah Yeah Yeahs, Bowie, Joy Division. Jugaba al poker, le gustaba Gary Larson, Robotech, Star Trek, Tolkien. Su biblioteca era increíble, a mí me gustaba así, ñoño, único.

Siento el impulso de mandarle un mensajito cuando me pasa algo gracioso, cuando como algo rico, cuando descubro una canción nueva, cuando veo una vieja ridícula en la calle. Me cuesta acostumbrarme a su ausencia, quiero retenerlo, leer todo lo que nos escribimos, mirar fotos suyas, para no olvidarme nunca de cómo era. A veces lloro, otras veces me siento como anestesiada y me muevo por inercia. Inevitablemente recuerdo el momento en que me enteré de que me había dejado. Otros días me despierto angustiada, porque pensé que iba a dormir abrazada a él mucho tiempo más.

Sé que voy a salir, ya estoy saliendo. Conocí a mi sobrino, mi mamá está bien, me voy a mudar con una amiga genial a una casita hermosa, surgió un viaje a Perú. Tengo ganas de hacer cosas, a pesar de todo, y eso es una buena señal. 

Me surge escribirle, hablar sobre él con gente que no me conoce o no lo conoció. El post anterior generó muchas cosas lindas a pesar de ser tan triste. Palabras de compañía, desconcierto. Este post de Juli, este post de Renata, canciones y palabras que me mandaron Gaby y Seel. Mails de personas que pasaron por algo muy parecido, que se conmovieron y me abrazaron a la distancia. Y les digo gracias, porque me sigue sorprendiendo lo que se puede generar acá, en un espacio virtual. Porque a mi también me tocó el corazón cuando me enteré de que Juli y Ceci habían sido mamás, cuando Lu contó que se reencontró con su viejo, con los esfuerzos de Danila por ser mamá y tantas otras cosas.

Gracias de corazón por estar.

sábado, 9 de febrero de 2013

Este es el post más difícil que voy a tener que escribir en la vida. Este blog nunca fue demasiado personal, probablemente también sea el último post del blog. Pensé en no escribirlo, pero sé que las que lo lean me van a poder ayudar con sus palabras, porque las palabras sanan.

Hace una semana, Fer, el hombre que yo amaba con todo el corazón, decidió no vivir más. Así, de un minuto para el otro. No quiero pensar en ese momento porque me hace mal, no sé por qué lo hizo, no sé en qué estaba pensando, no hay una explicación y nunca la va a haber. Sólo sé que nos amábamos con locura, que teníamos proyectos, que hacía meses nos habíamos mudado a una casita que empezábamos a sentir como nuestra y estábamos felices. Que tenías problemas, como todos, o quizás más graves, pero estábamos saliendo juntos. Que no puedo creer que no voy a dormir más con vos, escuchar tu voz, abrazarte, sentirte. Que a pesar de toda la bronca, impotencia y dolor que siento en este momento, el amor puede contra todo eso. Porque ayer fui a sacar el documento nuevo y mientras estaba haciendo la fila encontré un papelito con un mensajito hermoso que habías dejado en algún momento para que yo lo encontrara, y sonreí. En medio de este dolor imposible, sonreí. Tenías gestos tan lindos conmigo, me amabas tanto. Y hablo en pasado y no lo puedo creer.

Hoy, aunque muchos no saben qué decir, hay muchos que me dicen que se sale. Que se sigue después de este dolor. Que con el paso del tiempo empiezan a aparecer de nuevo las cosas lindas de la vida. Y quiero creer. Quiero creer que te ayudé, que conmigo fuiste feliz, que no sabías lo que hacías. Estoy rodeada de gente hermosa que me está ayudando en este momento, y doy gracias por eso.

Hace unos días, cuando se enteró de lo que pasó, una compañera de trabajo escribió en su blog un post que me ayudó mucho a encontrar paz en medio del caos que es hoy mi cabeza. Si pueden, leanlo. Y si pueden, también agarren a la persona que aman, a quien tienen al lado, y díganle lo que sienten. Sin tapujos. No esperen. Y les pido que me comenten, que me hablen, que me manden un mail con las palabras que les salgan a ustedes. Parece mentira, pero cada cosa que leo, cada persona que me llama, me deja algo. Una enseñanza, un consuelo, algo a qué aferrarme.

El jueves fui a desayunar con unas amigas y vi un cuadrito con esta frase de Fernando Pessoa: "O valor das coisas não está no tempo que elas duram, mas na intensidade com que acontecem. Por isso existem momentos inesquecíveis, coisas inexplicáveis e pessoas incomparáveis.". Y es así. Me hubiera encantado vivir para siempre con vos, viajar por el mundo, hacernos viejitos juntos. Pero me enseñaste a amar, y eso ya es suficiente.